Más de 85 años después de la histórica expedición de John Steinbeck y Ed Ricketts en 1940, el Mar de Cortés vuelve a ser escenario de una nueva travesía científica que busca responder una pregunta fundamental: ¿cómo han cambiado sus ecosistemas desde entonces?
Siguiendo las huellas de aquella expedición, nos sumamos como colaboradores locales a una nueva expedición internacional junto a Green Flash Conservation Science Expedition, quienes están recreando parte de sus recorridos y estudiando la biodiversidad costera en algunos de los mismos sitios que Steinbeck y Ricketts exploraron y describieron como lugares “rebosantes de vida”.

A través de imágenes submarinas, exploraciones intermareales y técnicas de monitoreo en campo, la expedición busca documentar cambios en variables como la temperatura, la salinidad y la composición de especies, generando información que permita comprender cómo han evolucionado los ecosistemas del Mar de Cortés a lo largo del tiempo.
En Loreto, esta experiencia también se convirtió en un espacio de ciencia, educación y participación comunitaria. Desde Conserva Loreto participamos junto con estudiantes de segundo semestre de Turismo Alternativo de la UABCS Loreto, conectándolos con científicos internacionales y fortaleciendo sus capacidades mediante su participación en actividades como la toma de muestras de eDNA, transectos y monitoreos de biodiversidad.

El trabajo de campo se realizó en la zona intermareal de Puerto Escondido e Isla Coronados, donde estudiantes, científicos y colaboradores locales exploraron y documentaron la extraordinaria diversidad de especies que habita estos ecosistemas. También contamos con la participación de aliados de la comunidad de Ligüí, fortaleciendo el intercambio de conocimientos y la colaboración desde lo local.
Para Conserva Loreto, estos encuentros representan una oportunidad para acercar la ciencia a las nuevas generaciones, fortalecer capacidades locales y promover una participación activa en el conocimiento y conservación de nuestros mares.

Volver a recorrer estos lugares décadas después nos permite mirar el pasado para comprender mejor el presente y reflexionar sobre el futuro de nuestros mares. Seguimos construyendo puentes entre ciencia, educación y comunidad, porque conocer nuestros ecosistemas es también el primer paso para protegerlos.









